¿Cuáles son los hábitos alimenticios de los universitarios?

La Fundación Española de la Nutrición (FEN) ha publicado el ‘Estudio de hábitos alimentarios y estilos de vida de los universitarios españoles’ en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid. En él han participado 978 estudiantes de 21 universidades de la España peninsular y se analizan aspectos como el consumo de alimentos, la actividad física, el tabaquismo o el consumo de bebidas fermentadas.

La mayor parte de los universitarios (72,9%) se encuentra dentro de la clasificación de “normopeso”, es decir, tiene un peso adecuado. Mientras que, por contrario, los que padecen un peso insuficiente y sobrepeso u obesidad representan el 6,3% y el 20,6%, respectivamente. Por sexos, hay que destacar que entre la población que tiene un peso insuficiente hay más mujeres, mientras que entre los que tienen sobrepeso u obesidad hay más hombres. No se han observado diferencias por edades ni por zonas geográficas.

Cafetería

En cuanto al aporte de energía de los diferentes grupos alimenticios al total de la dieta, el que más contribuye es el de los cereales (21%), aunque con un nivel más bajo al recomendable. También es insuficiente el consumo de aceites, frutos secos, legumbres, frutas y verduras. En el lado contrario se encuentran tanto carnes y derivados cárnicos, como grasas y dulces, consumidos de forma desmesurada. El consumo de lácteos, huevos y pescados también se realiza de forma excesiva por la mitad de la población estudiada.

El estudio también revela la poca presencia de la Dieta Mediterránea en la alimentación de los jóvenes universitarios, que es sinónimo de dieta prudente y saludable. La bebida más consumida es el agua (86%), pero con un consumo menor al recomendado.

La inmensa mayoría (92,7%) realiza entre tres y cinco comidas al día, pero sólo alrededor de un tercio de los encuestados (36,4%) recibieron un aporte de energía adecuado a la hora de desayunar. 

En lo que se refiere a las dietas, solo el 7,5% ha asegurado haber seguido alguna en el último año. Entre ellos, a la mitad se la prescribió un médico, mientras que a un 16,5% se la recomendó un familiar o amigo. La mayoría (61,4%) considera que come adecuadamente en cuanto a calidad y cantidad, principalmente quienes residen durante el curso académico en su vivienda habitual o viven con la familia, estudian titulaciones del área de ciencias de la salud o tienen normopeso.

Alrededor de la mitad realiza una actividad física ligera, mientras que cuatro de cada diez lo hace de forma moderada y una pequeña minoría, el 6,6%, de forma elevada. Destaca un mayor hábito deportivo por parte de los hombres que por parte de las mujeres: 68,5%, frente a un 51,8%. Hay que resaltar también que la mitad lo practica unas dos o tres veces por semana.

En cuanto al tipo de ejercicio físico, ellos prefieren correr, nadar, hacer gimnasia o ciclismo y ellas, en cambio, suelen realizar actividades menos intensas como pasear, caminar o ir en bicicleta.

La publicación de la Universidad de Valladolid también se centra en el consumo de bebidas fermentadas. La cerveza es consumida por el 56% de los universitarios, con una media de menos de una caña al día (un consumo moderado). El vino (20%) y la sidra y el cava (11%) también se encuentran entre las bebidas fermentadas más demandadas, siendo las cantidades consumidas también menores. Cabe destacar que en el caso de la cerveza, el consumo por parte de los hombres duplica al de las mujeres.

Cerveza

Entre los consumidores de cerveza, se da una mayor adhesión a la dieta mediterránea, un mayor  porcentaje de población que realiza un consumo de verduras y hortalizas adecuado, y una mayor actividad física (63,2% frente al 55,3%). Por otro lado, entre los no consumidores, hay más universitarios que consumen de forma adecuada pescados, carnes magras y grasas, dulces y embutidos.

La investigación concluye afirmando que la población universitaria es “aparentemente sana” y recomiendan aprovechar el nivel cultural de los universitarios para “educar y formar sobre hábitos de vida saludables, centrados en la variedad y moderación en alimentación” que ayuda a “la posible aparición de factores de riesgo y las patologías derivadas en la edad adulta”.