SOS universidad

La universidad española está en peligro. Al menos muchas de ellas, pero mientras unas tratan de ocultarlo, otras lo cuentan abiertamente. Es decir, la gasolina del coche se acaba, no vemos gasolinera cerca y el viaje es largo. Tan largo como el futuro de un país, bastante tocado ya por todos sus flancos -sociales, económicos, políticos, estructurales, geográficos y hasta salvadores-, con problemas tácticos por todos lados a los que sumamos los estratégicos: la educación, la investigación y la formación.

Campus Universitario

Las universidades se quedan sin gasolina y es responsabilidad de todos arrimar el hombro y empujar. ¿Cómo? Cada uno, desde el prisma que pueda y desde donde le competa, sin perder de vista la responsabilidad social que implica apoyar a la Universidad y su misión original de investigación y docencia. En mi caso, hablaré de lo que humildemente creo que me corresponde, a mí y a mi sector. Me refiero a la comunicación, al marketing, a los medios.

La Universidad actual se está transformando. La necesidad hace que gire la cabeza en busca de nuevos nichos de ingresos, uno de ellos relacionado con soportes de comunicación y marketing. Por ello, es nuestra responsabilidad echarle una mano, nosotros que se supone que entendemos de este medio cada día más cambiante.

Si hacemos un diagnóstico de la universidad española como medio, nos daremos cuenta de la disparidad de criterios, ofertas, posibilidades e imposibilidades de los medios existentes de una manera y de la contraria. En este caso, España también es un país de contrastes, pero por desgracia en este momento y para este caso, eso es una virtud. Las empresas y anunciantes con interés en el público universitario huyen de la universidad ante la falta de criterio, de catálogo, de tarifa y de retorno, o al menos, de la medición del retorno. La universidad necesita urgentemente regularse, normalizarse, organizarse. Por ello, los anunciantes en primer lugar (con las AEA a la cabeza), las agencias y sus asociaciones y los medios sectoriales o generalistas tenemos que entre todos generar un código, una norma, una regulación, en definitiva un medio de acceso a tan codiciado target: los universitarios. Sí o sí, futuro de nuestro país.

Y para ello, es un deber de los que manejan estos presupuestos, anunciantes, agencias y medios, unirse y echar una mano para generar ese criterio aceptados por todos. En especial por el mercado y por la institución.

Señora CRUE, tiene un papel fundamental de liderazgo en este camino. Aglutine a las universidades, fomente la promoción, difunda las alternativas y acometa la regulación del sector en este territorio. Porque si no me temo que ocurrirá lo mismo que pasa y ha pasado en nuestra política nacional. Que buitres leonados deambulen alrededor de los cadáveres o moribundos decanatos, gerentes, bedeles o algún cargo intermedio que aproveche el Pisuerga para conseguir unos euros a nivel particular, o unas entradas de cine, o un reloj o un pase a una discoteca con botella incluida (y son ejemplos basados en hechos reales). Y esto no genera progreso, no genera futuro, ni criterio, ni normalización ni retorno para el inversor.

Hagamos las cosas bien. Aquí está un servidor, con 20 años de experiencia en apoyar brazo a brazo y hombro a hombro a universitarios, profesores y universidades, dispuesto a empujar más fuerte si cabe este gran carro, a unir fuerzas y echar una nueva gasolina que no sabíamos que era gasolina y que hacía andar el coche, y así poder viajar con más desahogo de autonomía hacia un futuro de progreso de la universidad.

 

Enrique Solana, CEO Redkampus

@Enrique_Solana